Dos noticias me conmovieron profundamente ayer: la muerte del gran Gabriel Vargas, el creador de esa revista que hizo sonreír a millones de meshicas y que hoy, al fallecer su autor, ha quedado huérfana: “La Familia Burrón”.
Imposible hablar del Méjico de la segunda mitad del Siglo XX, sin mencionar a Doña Borola Tacuche de Burrón, Don Regino Burrón y sus hijos, Regino y Macuca; la mascota de Don Regino, su perrito Wilson. Personajes a los que con el tiempo, Gabriel Vargas agregaría a Foforito, un pequeño que los Burrón adoptan ante el valemadrismo del padre biológico de la criatura. Y luego sigue Doña Cristeta, la tía millonaria de Doña Borola, mujer regordeta que gustaba pasar largas temporadas en Paris, disfrutando de sus millones y de los infaltables galanes que siempre le ofrecían poner a sus pies –si no le rugían-, sus fortunas con tal de que la regordeta tía aceptara sus galanteos.
Fueron muchos los personajes que Don Gabriel Vargas insertó en esa su publicación que a decir verdad, debe ser considerada como un clásico de la cultura y literatura de nuestra egregia raza de bronce: Doña Naborita, viejita de blanca cabellera que se ganaba la vida lavando y planchando para mantener a su inservible hijo; o El Tractor, chavo que gustaba andar en su pequeño descapotable y que además gustaba de golpear a aquellos que no se apegaban a sus caprichos, porque además, era un niño rico, de aquellos juniors de la época, que como todos los personajes de la revista, retrataban a los diversos estamentos de nuestra sociedad con todas sus angustias, con todas sus necesidades, como también con todas las debilidades de la clase política –no ha cambiado gran cosa-, que ya desde entonces Gabriel Vargas les señalaba sus raterías.
Ha desaparecido un gran autor de la mejor revista cimentada en personajes mejicanos, a diferencia de las que en aquellos años –hablo de la segunda mitad del Siglo XX-, invadieron el mercado nacional y quizá desde antes: Tarzán, Superman, Batman, El Halcón Negro, por citar algunas, que significaron también un hito dentro de la historieta, pero ante los que La Familia Burrón competía por ocupar un sitio dentro del pueblo mejicano y que, sin duda alguna, lo logró, porque sus historietas, diversas semana a semana, reflejaban la realidad de la época y de esas vecindades de las colonias más sórdidas: Santa Julia, Tepito, La Lagunilla, la Candelaria de los Patos –en donde actualmente se levanta la Cámara de Diputados Federal-, en donde la policía se la pensaba para ingresar, porque era donde la crema y nata de la delincuencia de antaño –generalmente rateros-, había sentado sus reales (ahora que viéndolo bien, el cambio de personajes no ha sido tan brusco, sólo que ahora llegan en lujosos vehículos y tienen a su servicio a una caterva de canchanchanes buenos para nada. Ellos responden al calificativo de Diputados).
Con la muerte de Don Gabriel Vargas, Méjico pierde no sólo al más grande autor de la publicación más representativa –La Familia Burrón-, sino también la condena a su posible extinción, aunque parece ser que Guadalupe Apendinni, la ahora viuda, pretende hacer una re-edición de la famosa publicación, desde sus primeros números. De ser cierto, ya estamos frotándonos las manos para volver a disfrutar de todos esos personajes ya citados, más aquellos que surgían brevemente a la inmortalidad con diálogos coloquiales como éste, entre una pareja de novios: “Me amas, Rugama” –pregunta ella, que obtiene por respuesta un lacónico “Is”.
Descanse en paz Don Gabriel Vargas, y que ojala Dios nos de vida suficiente para volver a leer nueva a La Familia Burrón, si como digo líneas arriba, su ahora viuda la relanza al mercado. Péndulos.
La otra nota es que el Tri de mi corazón sigue fatal en su gira por las europas. Primero fue Inglaterra la que le endilgó un tres a uno –el pasado lunes-, y ahora es Holanda, la que a medio gas, le ganó dos goles a uno. Si en el primer juego de la gira por Europa el Tri mostró en Wembley empaque e hizo sudar la casaca a los flemáticos británicos, ante los holandeses, sobre todo en ese primer tiempo, el cuadro azteca fue un verdadero desastre. No hubo la mínima idea de lo que es el juego de conjunto y para variar, los errores de marcación volvieron a hacerse presentes, endilgándole al Tri dos goles de buena manufactura.
El del honor, dicen unos, para el cuadro del Vasco Aguirre, lo hizo “El Chicharritou” Hernández –por cierto, ya tiene una admiradora más-, que parece ser, se reencuentra con el gol. Acotación lograda en la parte complementaria y eso cuando ingresaron Vela y Gio, que le dieron una nueva fisonomía al cuadro verde.
Por cierto, no estuvieron en la cancha –que es muy diferente a decir: jugaron-, ni el Bofo Bautista ni el Cuau y la verdad, ni se notó su ausencia. Del primero, tal vez el juego del próximo 30 sirva para verle por última vez enfundado en la casaca nacional, del Cuau. . . híjole, qué difícil es decir algo, porque en verdad, a como piensa el Vasco nadie sabe, nadie supo. . .
Se jugó mejor, pero se sigue perdiendo y así, ¡cómo pues. . ¡
Comentarios: emmf24@hotmail.com
Ya es 27 de mayo. Faltan tripas para el 30 y no veo claro. Hagan la coperacha para el guateque. Vale?