España ha entrado a ese selecto grupo de selecciones nacionales que han logrado conquistar la Copa del Mundo. Primero fue la Jules Rimet, que a partir de ese inolvidable Méjico 70, Brasil se adueñara a perpetuidad, luego de ganarla en Suecia 1958 y cuatro años después en Chile. Pudo quedarse con ella en Inglaterra 1966, si no es porque a Pelé lo cocieron a patadas los lusos y ya sin El Rey, Brasil poco consiguió. Pero en los Mundiales de Estados Unidos en 1994 y luego en el realizado mancomunadamente Corea-Japón, en el 2002, sumó las otras dos Copas para ser el país que más veces ha llevado a sus vitrinas tan preciado trofeo. Italia logró sus dos primeras bajo la sombra de Il Duce, Benito Mussolini que a base de sembrar pánico y terror tanto a cuerpo técnico como jugadores a través de sus tristemente célebres Camisas Negras, más el poco pudor de los silbantes, también llenos de pánico ante la presencia del dictador, inclinaron la balanza a favor de la “Azzurra”. Italia ganó los Mundiales de 1934 y 1938, y tuvo que esperar la friolera de cuarenta y cuatro años, para volver a ser campeón mundial, y la última, en el 2006, ante la Francia de Zinedine Zidan.
A la lista de selecciones ganadoras se suma Alemania que alzó la Jules Rimet una sola vez, en 1954. Luego, la Copa FIFA, en los Mundiales de 1974 y 1990. Con dos Copas, Uruguay, país que fuera la sede de la primera en 1930 y en Brasil, con aquel famoso “Maracanazo” y Argentina, que como anfitrión en 1978 se impusiera a la Naranja Mecánica –Holanda-, de Johan Cruyff y luego en el Méjico 86, con aquel cuadro tramposo, apegado a su fiel estilo de engaño, que es lo que ha caracterizado a Argentina, ayudado por la torpeza de los árbitros, que convalidaron aquel gol que Diego Armando Maradona metiera con la mano a Inglaterra, y que les ha permitido vivir en el pasado, aferrados a ese ayer que jamás volverá.
Y con una Copa Mundial levantada, están Inglaterra, en 1966 –todavía era la Jules Rimet-, ganada en aquel polémico partido ante Alemania con un gol en el que el balón nunca rebasó la línea de gol, luego de pegar en el larguero y picar en la raya, pero estaba visto que Inglaterra tenía que ser campeona mundial; Francia, en su maravilloso Mundial en 1998, cuando Zidane estaba en la cúspide de su carrera, además de que dos años antes ese mismo equipo había ganado la Copa Europea de Naciones.
Y ahora España, que también dos años antes, bajo la batuta de Luis “El Sabio” Aragonés y prácticamente con los mismos jugadores, le diera a España la primera gran alegría: la Copa Europea de Naciones al imponerse por la minima diferencia a Alemania, con aquel célebre gol de Fernando “Niño” Torres. Al regresar a España, Aragonés anunció su retiro de la Furia Roja, dejándole la estafeta a Vicente “Bigotón” del Bosque, quien prácticamente no cambió en nada el estilo de juego de La R0ja; pequeños ajustes entre los que destacó la salida del hispano-brasileño Marcos Senna, en la media cancha, acaso la mejor línea española, con los dos Xavi –Alonso, del Real Madrid, y Hernández, del Barcelona-, y ese gran maestro que es Andrés Iniesta, también del Barça. Una selección española a la que por fin, el fútbol le hace justicia, porque aún se recuerda hace cuatro años la cuchillada del segundo árbitro, que le quitó un gol legítimo que le hubiese instalado en semifinales. La frustración fue enorme, pero también seguía latente el espíritu de lucha no sólo por ser considerada la selección a vencer en Sudáfrica 2010, sino para confirmarlo y hacerlo realidad. Salvo esa inesperada derrota ante Suiza, a la que dominó ampliamente a lo largo de todo el partido, pero que la sorprendió con un contragolpe, los restantes seis partidos los resolvió unos con más lujo de facilidad que otros, y en ocasiones, regalándonos el mejor fútbol de todo el torneo, como fue ante Alemania, que se dio el lujo de golear a Australia, Inglaterra y Argentina, a los que les enjaretó cuatro goles por piocha. Se decía que por la exhibición ante la Argentina mal dirigida por Maradona, Alemania arrasaría también con España, pero a la hora de la verdad, fue lastimoso ver a los teutones correr como loquitos en pos del esférico que nunca les prestó España, dándoles –y dándonos-, una exhibición del mejor fútbol de Sudáfrica, precisamente en ese partido.
Ante Holanda sólo hubo un equipo que quiso jugar y otro que salió a destruir y a golpear. Holanda sepultó la imagen de aquella gloriosa Naranja Mecánica de Johan Cruyff, Nesken y compañía, para convertirse en un cuadro llanero, que si bien tuvo dos claras oportunidades incluso de ganar, no tuvo Robeen la calma suficiente para concretar esas opciones. Si buscaba llegar a los penaltis estuvo a punto de lograrlo, sólo que Iniesta les quitó la ilusión y el cuadro holandés se convirtió en el primero en disputar tres finales –ante Alemania, Argentina y España-, y caer en todas. Sin embargo, las dos anteriores desarrollando un fútbol de muchos kilates, esos que ahora desaparecieron por completo a cambio de hachas y guadañas.
¿Qué sigue ahora para España?
La verdad, resulta difícil imaginar al cuadro hispano en la próxima cita mundialista –Brasil 2014-, cambiar de estilo. Podrá, y de hecho sucederá, cambiar elementos, por lo menos cuatro que ya cumplieron su ciclo, pero nunca su estilo y si lo hacen, que sea para mejorar. Ellos mismos se han puesto muy alto el listón y no puede ni debe, defraudar a los millones de seguidores no sólo españoles, que tiene en todo el mundo.
Todo es cuestión de esperar.
Total, ya falta poquito para verlo.
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Setenta y dos horas después del gran triunfo de La Roja