Algo anda mal no sólo en Navolato, Sinaloa, sino también en el Poder Legislativo de la entidad. Me late que a los diputados del PRI les vale gorro el índice de criminalidad, impunidad e indefensión en que se encuentran los pobladores del otrora famoso municipio, que se diera a conocer a través de “El Sinaloense”, porque simple y sencillamente, se han convertido en fieles guardianes de la dizque secretaria de Seguridad Pública del Estado, señora que responde –si la llaman, desde luego-, al nombre de Josefina de Jesús García Ruiz, porque si no la llaman, pues la doñita vive muy plácidamente en el búnker en que ha convertido su oficina y al conjuro de “no oigo, no oigo, soy de palo”, ha dejado hacer y deshacer al crimen organizado en ese municipio, que ante el nulo apoyo de las autoridades –llamémosle así por ser cuates-, paulatinamente se ha quedado sin cuicos, al renunciar prácticamente en masa la mayoría, quedándose aquellos que le tienen mucho amor a su chamba o porque es muy grande la necesidad para ganarse el salario, aunque viven con el “¡Jesús!” –y no precisamente Aguilar Padilla, el gober precioso-, en la boca, porque temen que los chicos malos hagan de las suyas y los carraquien o cuando menos, les peguen un susto, porque además, los buenos polis cuentan con unas pistolitas que les sirven de maldita la cosa ante los apantallantes “cuernos de chivo”, marca registrada en el crimen organizado.
El miedo es mayúsculo en los pobladores de la cabecera municipal, sindicaturas, comisarías y rancherías de Navolato, pero cuantas veces le preguntan a la doñita Chepina qué hará para ir en auxilio de esos sinaloenses desprotegidos, mueve la melena –que no la de pensar, porque eso nunca lo ha podido hacer, no se le da, no es capaz de que se le junten dos neuronas-, a diestra y siniestra y prefiere comentar sobre el fío, el calor, el cambio de técnico de la selección maorí, pero del tema, naranjas agrias.
Ante tal desamparo, parezco disco rayado, en que viven los navolatenses, en las dos últimas sesiones del Poder Legislativo, ahí tienes a los diputados del PAN pidiendo una reunión de trabajo con la susodicha doñita y a la que por ser buena onda, también invitan al Procurador General de Justicia, Alfredo Higuera Bernal, para que ambos dieran a conocer qué acciones en concreto tienen contempladas aplicar en Navolato para contrarrestar las nocivas actividades del crimen organizado, pero -¡cuándo no!-, los oficiosos legisladores del PRI, en su natural papel de canchanchanes lame botas, se oponen tercamente a esa reunión, porque intuyen que a los dos funcionarios dependientes del despacho del Ejecutivo, lomo les va a hacer falta para recibir las críticas de unos diputados que ven con azoro la defensa ultranza que hacen sus homólogos, de quienes no han podido o querido cumplir con su trabajo, sobre todo Josefina, que llegó quién sabe bajo qué argucias a la Secretaria de Seguridad, sin tener la mínima experiencia en la materia, porque de policías, sólo los conocía por haberlos visto en las calles y en los desfiles y si no me equivoco, porque también vio a Starsky y Hutch, y párale de contar, pero que desde luego, no es suficiente para estar al frente de la secretaría que tiene por mandato, el velar por la seguridad de la sociedad sinaloense.
Es cierto que no ha sido la primera vez que los gatos del gober en que se han convertido los diputados del PRI, salen en defensa de los funcionarios estatales, valiéndole bolillo el Poder Legislativo que representan y que ellos se han encargado de ponerlo por los suelos con ese entreguismo valemadrista.
Desde luego que con estas acciones es explicable la derrota que sufrió el PRI en las urnas el pasado 4 de Julio, en las elecciones locales constitucionales. Explicable, reitero, porque en lugar de ponerse al lado del pueblo, que es quien los eligió a unos, y a otros que llegaron por la vía de la dádiva –las famosas y nocivas pluris-, lo mandan a volar y optan por lo cómodo, defender lo indefendible ante la sociedad. Graciosamente se convierten en el brazo del Ejecutivo en el Poder Legislativo y ellos mismos se devalúan al no darse la jerarquía que constitucionalmente tienen, porque para ellos, lo principal es ser eso, canchanchanes, sirvientes, huele gases y quiquirimiaus del gober precioso.
Los ejemplos, hablan por sí mismos y el de Navolato, es un botón de muestra.
¿Está claro?
Comentarios: emmf24@hotmail.com
A un día del sarao más famoso en la historia de Cortines. ¿I’ñor!
